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Desde hace años se está planteando la necesidad de conservar los cultivos tradicionales de Canarias. Muchos de ellos han sido el sustento de familias isleñas, al permitir garantizar una semilla que ellos mismos producían o que intercambiaban con otros agricultores. En Tenerife ya funciona un germobanco que realiza trabajos de rescate de la riqueza genética agrícola.
En Tenerife, era habitual el intercambio de semillas entre comarcas, e incluso en una misma zona de unas tierras a otras. Con la entrada de las semillas comerciales, muchos agricultores fueron sustituyendo los
cultivares locales o tradicionales, por las nuevas obtenciones que las casas de semillas iban poniendo en el mercado. En un principio, el grado de erosión genética (pérdida de especies, y cultivares antiguos) fue enorme. Con los problemas actuales que sufre la agricultura y con el aumento de las edad media de los campesinos de las zonas más tradicionales de cultivo, nos encontramos ante una nueva crisis de la agricultura tradicional y una rápida pérdida de los cultivares locales.
Por esto, las nuevas políticas agrícolas deben incentivar la conservación de los cultivos y cultivares tradicionales (recursos fitogenéticos agrícolas), pues se trata de la mayor riqueza potencial del mundo rural canario. Para ello, existen dos formas de conservar: la conservación
ex situ y la conservación in situ. La primera es la que se hace exclusivamente dentro de los centros de conservación (bancos de germoplasma), y la segunda la que se realiza con los agricultores, manteniendo su cultivo y valorizando sus productos. El Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife (CCBAT), viene actuando en estos dos frentes desde sus inicios en los dos últimos años: se han recolectado más de mil cultivares locales, entre semillas ortodoxas, papas, batatas y frutales. Sin embargo, sabemos que esto es sólo el comienzo y que en los próximos años el rescate y colecta de nuevas especies y variedades podrá ser mucho más importante. Gran parte de las acciones han sido posibles gracias al apoyo económico y de medios que ha prestado el proyecto Interreg III-B Germobanco Agrícola de la Macaronesia, cuyo jefe de filas es la Asociación de Agricultores y Ganaderos (Asaga).
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Plantación de cebollas en Masca./
C. TASCÓN |
Colecciones e injertos
Se han establecido las colecciones de semillas y papas en dos cámaras frigoríficas, y se ha comenzado a plantar e injertar los campos de pies madres de frutales tradicionales en la finca Las Haciendas, en Araya de Candelaria, que podríamos considerar como la
hijuela del CCBAT. Esta finca es una auténtica reliquia del pasado, siendo una de las propiedades agrícolas emblemáticas del municipio de Candelaria.
Pero el CCBAT no aspira sólo a ser un banco de semillas y plantas. La conservación in situ es nuestro gran reto. Pero, ¿qué especies y variedades tradicionales son prioritarias? Esta pregunta tiene varias respuestas. En primer lugar, debemos conocer el valor que los propios agricultores dan a sus variedades locales: ¿cuáles prefieren para cultivar y cuáles para comer?, ¿cuáles se conservan mejor después de recolectadas?, ¿cómo las reconocen?, y ¿qué otros usos tienen? A la vez debemos obtener datos de carácter científico: ¿cómo son y podemos distinguirlas?, ¿se podrían registrar como variedades locales?, ¿tienen características especiales para la nutrición y las gastronomía? En general, debemos obtener la máxima información posible de los agricultores y de los estudios científicos de caracterización morfológica, molecular, agronómica y bromatológica./
Domingo Ríos Mesa, Desirée Afonso Morales y Catalina Tascón Rodríguez
(Director e ingenieras agrícolas del Centro de Conservación de la Biodiversidad Agrícola de Tenerife).
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