Portada de la edición en papel

 

Sumario
Nº 29 Febrero de 2007
(IV Temporada)

El Reportaje
El timple y sus intérpretes

Recuerdos
Gabriel Betancor Quintana / Los indígenas canarios y la producción de queso

Senderos
Caldera de Bandama (y 3)

Mi Oficio
Timple de concierto

Patrimonio
Luis Millares Sall / Polizón a bordo rumbo a Tenerife Manuel
González Ortega / Al recibo de la presente

Menú
Restaurante La Gañanía

Bodega
Bermejo

Historia Oral
Juan el cestero (y 2)


Número 29 - Febrero de 2007

Sendero | CALDERA DE BANDAMA (3)
Hace cinco mil años

Postal coloreada de la caldera de Bandama de principios del siglo XX./ AFHC-FEDAC


Conocido como el cráter más perfecto de Canarias por su simetría, en realidad la caldera de Bandama es eso: una caldera. Se formó hace 5.000 años, resultado de una violenta erupción volcánica que, primero, formó un gran cono y, después, colapsó y se hundió sobre su hueco vacío de magma.

La caldera de Bandama está integrada en realidad por dos elementos, la caldera propiamente dicha y el pico de Bandama. Declarada por la Ley de Declaración de Espacios Naturales de Canarias (19 de junio de 1987) como Paraje Natural de Interés Nacional de Bandama, fue reclasificada a su actual categoría de monumento natural por la Ley de Espacios Naturales de Canarias (19 de diciembre de 1994).

El Monumento Natural de Bandama ocupa una superficie de 327,5 hectáreas (el 0,3 % de la superficie de Gran Canaria). Además del pico y la caldera, se han incluido en él la parte sur del barranco de Las Goteras y parte de los campos de lapilli del norte y el oeste. Pero lo que llama la atención a todos los visitantes son sus dos estructuras clave, el pico y la caldera, ambas relacionadas. El “Documento informativo” de este monumento natural, aprobado definitivamente como tal el 28 julio de 2005 por la COTMAC (Comisión de Ordenación del Territorio y Medio Ambiente de Canarias) explica cómo se originaron: “El proceso eruptivo comenzó hace unos 5.000 años, con una grieta de 1,5 km de longitud”, explica, debido a la presión del ascenso del magma, que derivó hacia dos puntos de emisión que dieron lugar a sendos conos de lapilli. Y mientras el cono sur comenzó “a sufrir violentas explosiones debido a procesos freatomagmáticos en los que un naciente de agua incidía con el conducto magmático, el cono más al norte experimentó una intensa actividad estromboliana y creció en tamaño de forma considerable”. La lava que emitió este cono norte llegó hasta Marzagán, mientras que el cono sur, entre explosiones y coladas piroclásticas que se derramaban hacia el sur, conformaba una gran caldera que, en un momento determinado, “sufrió un tremendo colapso debido al peso de los materiales sobre la caja vacía de una cámara magmática somera”, y concluye: “Con este episodio cataclísmico se interrumpió definitivamente la actividad volcánica”. La caldera de Bandama adquirió entonces su actual configuración.


La Cueva de los Canarios en una fotografía de Curt Herrmann (1915)./ ARCHIVO DE FOTOGRAFÍA HISTÓRICA DE CANARIAS-FEDAC

Aparte de su vegetación (propia de lentiscales y acebuchales) y su fauna (sobre todo lagartos y perenquenes, junto a una amplia representación de aves), destaca un importante yacimiento arqueológico en el interior de la caldera denominado Cueva de los Canarios. Está “formado por un conjunto de cuevas aborígenes interconectadas y grabados rupestres asociados (petroglifos) de origen líbico-bereber”, indica brevemente el documento citado. La Cueva de los Canarios es uno de los yacimientos arqueológicos más singulares de Gran Canaria, formado por un grupo de cuevas vivienda y cuevas granero excavadas en la roca. Para entrar a ellas presenta un único acceso, un agujero situado por debajo a través del cual se asciende al conjunto; de este modo era fácilmente defendible para sus moradores, que podían tapar la entrada con una laja de gran tamaño./ Y. M.

Distancia y tiempo

El Monumento Natural de la Caldera de Bandama está integrado por dos elementos principales, el pico (574 m de altitud) y la caldera (170 m de profundidad y 1.000 m de diámetro), a cuyo fondo se llega por un sendero zigzagueante de 35 minutos (ida) y 45 (el ascenso de la vuelta)../ Ilustración: Y. M.


 

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En la vieja cuadra de las casas del fondo, con su tejado medio derruido, vive el último de los habitantes permanentes del lugar: el burro ‘Perico’

CUADERNO DE CAMPO
Unos vinitos con don Agustín

En marzo del año 1969 Zoë y yo visitamos la casa del matrimonio Kunkel en Tafira. Günther Kunkel nos orientó sobre algunos de los lugares de Gran Canaria de visita obligatoria para los botánicos. Entre ellos, insistió mucho en que visitáramos la caldera de Bandama al ser un refugio importante de ciertos tipos de vegetación, especialmente de acebuchales y lentiscales. Dos días después salimos del antiguo hotel Los Frailes hacia la caldera. Descendimos por el sendero que nos habían marcado los Kunkel en nuestro mapa de la isla. La bajada resultó bastante sencilla y pasamos entre numerosas especies de plantas muy típicas de las zonas de acebuchales y lentiscales, pero en el camino encontramos también un arbolito distinto que, más tarde, identificamos como el marmulán (Sideroxylon canariensis), probablemente la primera cita fiable para Gran Canaria. Después de pasar por unas poblaciones de veroles de flor rosada (Aeonium percarneum) y entre abundantes taginastes blancos (Echium decaisnei), llegamos al fondo de la caldera. Allí tomamos un vinito con el encargado de la finquita de cultivos, don Agustín, quien nos orientó acerca de los lugares con más vegetación natural; de paso saludamos a su vaquita y a su burro. Pasamos el día explorando algunas zonas de los riscos y taludes, en los que encontramos varios endemismos como la bicácaro (Canarina canariensis), el romero marino (Campylanthus salsoloides) y, en algunas de las paredes más húmedas, una especie muy rara: la Camptoloma canariensis. Fue nuestro primer encuentro con esta planta endémica de Gran Canaria, más típica de la zona occidental de la isla.

Al final del día nos despedimos de don Agustín y su familia con otro vinito tinto de la caldera, “como refuerzo para la subida”, y empezamos el empinado trayecto del camino de salida. Unos años después, en otra visita a la caldera, Zoë encontró el primer ejemplo de una planta de la que, posteriormente, Víctor Montelongo descubrió mas poblaciones en el fondo del cráter. Después de estudiarla con detalle, la reconocimos como especie nueva, la dama de Bandama (Parolinia glabriuscula Montelongo & Bramwell), una planta que, para mí, tiene unos recuerdos muy especiales./ David Bramwell (Director del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo).